La baklava es un delicioso dulce turco, crujiente y jugoso, hecho principalmente a base de pistacho y otros frutos secos bañado con un almíbar.
En esta ocasión, como cada año y como cada día 1 de septiembre, quiero compartir la receta con vosotros, puesto que ha sido el pastel para festejar mi cumpleaños.
Siempre agradezco vuestra compañía, que sigáis mis recetas y que las pongáis en práctica.
Un año más, mi deseo al soplar la vela será pedir salud y celebrarlo con la familia y con todos vosotros el próximo año.
Vamos con la receta de este delicioso pastel.
Ingredientes: 1 paquete de masa filo con 8 - 10 hojas, 1 cucharada de azúcar moreno, 100 g de pistachos, 100 g de nueces, 100 g de mantequilla sin sal de buena calidad.
Para el almíbar: 250 ml de agua, 200 g de azúcar, 1 cucharada de canela molida, 2 o 3 clavos, unos trozos de piel de limón, el jugo de medio limón, 1 cucharada de agua de azahar (opcional).
Un molde de 18 × 30 aproximadamente.
Elaboración: Poner al fuego un cazo, echar el agua y el azúcar; sin remover, dejarlo hervir.
Agregar la piel de limón, la canela molida, el jugo de limón y el agua de azahar (opcional).
Remover a fuego medio de vez en cuando hasta que el almíbar reduzca y espese un poco. Colar y reservar.
Triturar los frutos secos por separado, reservar un poco de los pistachos y triturarlos un poco más para la decoración.
En un bol más amplio, mezclar los frutos secos y el azúcar moreno. Reservar.
Cortar la mantequilla en daditos, ponerla en un bol y derretirla poco a poco en el microondas o en un cazo al fuego, sin que se queme.
Retirar la espuma que genera en la capa superior, para que no cause manchas negras en el baklava.
Preparar el molde y las hojas de masa filo. Las hojas deben medir lo mismo que el molde.
Con un cuchillo o unas tijeras, cortar las hojas por la mitad y ajustar su medida a la del molde; cubrirlas con un paño húmedo mientras se trabaja.
Pincelar la bandeja con mantequilla, poner 1 hoja de masa, intercalando mantequilla y masa, hasta tener 10 hojas.
Los recortes sobrantes se pueden entremeter formando otra capa de masa.
Extender los frutos secos, presionando un poco.
Untar otra lámina con mantequilla, con cuidado, darle la vuelta, ponerla sobre los frutos secos y presionar un poco para que el relleno no quede muy suelto después del horneado.
Continuar ahora de nuevo alternando capas de masa y mantequilla, procurando dejar las hojas de masa más enteras para las últimas. Llevar unos 15 minutos al frigorífico.
Cortar los rombos con un cuchillo, ayudándote de una regla para que salgan rectos.
Llevar al horno precalentado a 180 º C, calor arriba y abajo, sin aire, unos 30 minutos o hasta que esté dorado.
Una vez sacado del horno y en caliente, bañar con el almíbar.
Decorar a puñaditos con el pistacho que teníamos reservado.
Dejar enfriar, servir y a degustar este deleitoso pastel.
Nota
Lo ideal para conservarlo y mantener su textura crujiente unos días, es en un recipiente de cierre hermético a temperatura ambiente.
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