Para la primera receta del año, os comparto un guiso con una pinta muy apetecible y un sabor delicioso.
Lo podemos preparar con las verduras que tengáis en la nevera, curry, un poco de pollo y la consistencia suave y cremosa que aporta la leche de coco.
Ingredientes: Aceite de oliva virgen extra, 1 diente de ajo, 1 trocito de jengibre fresco rallado, 1 zanahoria, 1 puerro no muy grqande, 1 calabacín, champiñones, 1 pimiento rojo, 1 pimiento verde, sal, pimienta negra molida, una cucharada de curry, una cucharita de curcuma, caldo de verduras o de pollo, 1 pechuga de pollo, 1 lata de leche de coco de 400 ml.
Elaboración: Poner una cazuela a fuego medio con unas cucharadas de aceite de oliva; cuando esté caliente, añadir un ajo muy picadito y, con ayuda de un rallador, agregar un poco de jengibre rallado, dejar que se doren juntos, pero sin que se quemen, de lo contrario aportarían un sabor muy amargo.
Incorporar las verduras; el puerro y la zanahoria cortada en rodajas, el calabacín, champiñones laminados, los pimientos rojo y verde en trocitos.
Salpimentar, añadir una cucharita de curcuma y 1 cucharada de curry, que le aportará mucho sabor.
Mezclar y agregar ½ litro de caldo de pollo, tapar la cazuela y cocinar a fuego medio durante unos 10 minutos o hasta que las verduras estén un poco tiernas.
Cortar las pechugas en trozos, ponerles un poco de sal y echarlas al guiso. Mezclar, tapar de nuevo y cocinar a fuego medio 10 minutos.
Pasado este tiempo, es el momento de agregar la leche de coco, mezclar, tapar y cocinar a fuego lento otros 10 minutos.
Y así tendríamos nuestro delicioso gusito listo para servir y tomar caliente.
Notas
Para preparar este plato, puedes poner cualquier tipo de verduras.
El pollo lo puedes sustituir por algún pescado, como rape, bacalao, salmón, merluza, langostinos… Quedará muy bueno jugando con sabores diferentes.
El caldo puede ser de verduras, de pollo, de huesos, de pescado o marisco, según la proteína que le pongas.
El curry es uno de los ingredientes protagonistas, no te quedes corto porque es lo que le aporta el sabor y color característico a este guiso.
El genjibre lo puedes conservar en el congelador y así lo tendrás listo para usar cuando lo necesites.
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